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TU ALMA OPRIMIDA
Me siembro en el viento
para renacer de esperanzas.
Esperanzas de acariciarte
y en tu mate acompañarte.
Quiero susurrarte una poesía
y que mis versos absorban
el penthos que tiene a tus alas caídas,
que tiene a tu dulce alma oprimida.
La semiología de nuestros sueños
une nuestros utópicos corazones,
por eso, cuando usted sufre,
también lo hace el alma mía.
Guerrillera, mujer soñadora,
ángelus de este mar rebelde
donde me sumerjo gustosamente.
Herrumbre de dulzura que me abrazas
y en donde quiero ahogarme
para florecer en la eternidad de tus recuerdos
para estigmatizarme en tus deseos.
Coqueta con tus tornados dorados,
permíteme ser oxigeno y heleo en tu cielo
para diluir las sombras causantes
del penthos que han dejado caer tus alas
y que ahora no te permiten volar como el viento.
Viento donde me he sembrado
en la odisea de liberar tu alma oprimida
para seguir andando en la eternidad de nuestros sueños.
Jean Carlos Díaz
EN EL VIEJO MUELLE
¡Esta historia es real, es similar.
No es la misma, no es fingida!
Marinero de encuentros furtivos,
de romances ebrios y efímeros.
Erudito de amores clandestinos,
proxeneta de sueños sin destino.
Longeva mujer de aquel viejo puerto
de pasión festiva y desbordada.
Hechicera de deseos y cuerpos
de calor y lujuria trasnochada.
En la lejanía del tiempo se hicieron amantes
y sobre su cuerpo dibujaron promesas
de amarse y reencontrarse
otra tarde en primavera.
Las tardes van y vienen
y las noches son las mismas
y el oceano separa
dos cuerpos que se quieren,
dos corazones que se aman.
Aquella mujer es sirena
de las que vagan por el mar
sola y en soledad
aguardando a que regreses.
Tú nunca olvidaste la promesa
y el destino te impuso un castigo
como el tiempo que se va y no regresa,
como un proverbio divino,
han truncado tu camino.
Y quedaste sin alas para volar,
sin sueños para soñar,
sin palabras para contar,
sin pensamientos para recordar.
Y tus recuerdos al viento volaron
y tus promesas se hicieron inertes
y tus pensamientos se hicieron demente.
Jose Franco
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